Es precisamente lo que se siente cuando tu país, aquel que defiendes y de aquel que dices que vienes, no hace nada por sus ciudadanos, todo lo contrario, los castiga, los maltrata, los empobrece y además los anima a marcharse de aquí, reconociendo que esto es "coto privado de caza" de unos pocos.
Vergüenza se siente cuando se lee y se escucha por parte de personajes públicos "que es un orgullo que los jóvenes españoles deban marchar al extranjero", cuando se lee que debes cumplir mil requerimientos para optar a un puesto precario y muchos de ellos no han completado la educación obligatoria y si lo hicieron, ahí se quedaron.
Vergüenza es que te pidan que te marchen, aun queriendo hacerlo como es quien escribe, mientras ellos se quedan para seguir expoliando lo poco que queda. Que te pidan que te vayas a Suiza con una maleta llena de esperanzas, cuando ellos la traen de allí llena de billetes y escándalos.
Vergüenza da la precariedad, la falta de oportunidades, el millón de jóvenes desempleados, la falta de carisma, la corrupción.
Te levantas cada mañana intentando dar la cara, pero al final del día lo único que sientes es rabia y vergüenza.
Un círculo vicioso que no es nuevo, lleva más de dos décadas, pero que hoy día es más patente si cabe.
Ya saben: Spain is different!
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